Todos tenemos una Segunda Piel.



MI SEGUNDA PIEL.


No tienes ni la mas remota idea de la falta que le haces a mi vida para estar bien.

Extraño tus brazos que apretaban con fuerza mi corazón protegiendolo del frío y de la lluvia.

Nunca mi piel se sintió desnuda con cada uno de tus abrazos porque eras mi segunda piel.

No quería dormir para no tener que despertar de la quimera que fue tu existencia en mi vida.

Me has dejado en tinieblas después de haber sido la luz de mis días, no estás más en mi realidad y se ha abierto una herida pasada, porque antes dejaste cicatrices.

Duele estar sin ti, pero lo prefiero así, no se puede forzar al destino a cambiar el rumbo de nuestras vidas.

Yo te amé con profundo deseo y un inmenso cariño que me hace recordarte con gran alegría aunque mis ojos lloren y mi sonrisa beba el llanto.

Nunca supiste leer mi alma ni escribir en las páginas de mi corazón parte de ti, más yo me vestí de ti en cada ocasión especial.

Pensaré de ti que fuiste como un hermoso sueño que me hizo conocer un cielo entre las nubes de nuestros cuerpos entrelazados, rocio de besos y suspiros del viento, que una tormenta nos envolvio arrasando como un huracán nuestro tiempo.

Así tenía que ser, y hoy lo acepto sin lamentaciones, porque fui tan feliz mientras tuve tu ser como mi segunda piel despidiendo así un año más de soledad, despertando en un nuevo amanecer ya sin ti, pero ten presente que con placer te amé aunque pronto tenga que olvidarte para no sufrir más sin verte.


Autora: Alma Apocalipsis (Gp-Aa).

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